Todos los años digo que no voy a ír, y después voy. Pero este año NO. Porque? Porque la Feria del Libro terminó siendo una cagada. En sus comienzos supo ser (para quienes les gusta leer) un lugar donde encontrar cosas que no se encuentran en otro lado, o donde poder hojear alguna novedad… pero hoy por hoy es un lugar donde el marketing del Grupo Clarín destruyó todo intento de intelectualidad. Para explicarme mejor: ANTES Congregaba amantes de la lectura e intelectuales. AHORA Congrega público en general: gente que no lee un libro ni de pedo, familias, “domingueros”, mujeres lectoras de osho y paulo coelho, gente que va porque lo vio en la tele, etc ANTES Se podían encontrar las “figuritas difíciles” del mundo librero. AHORA Podés comprar los mismos libros que en Carrefour. ANTES Había buenas ofertas y con solo un par de billetes podías volver a casa con unos cuantos libros interesantes. AHORA Las “ofertas” son las mismas que en las cadenas de librerías, y no podés comprar nada. Los libros que valen la pena son carísimos. ANTES Estaba lleno de stands de librerías y editoriales. AHORA Está lleno de stands de los sponsors. ANTES Podías escuchar interesantes debates con autores de categoría y renombre internacional. AHORA Hay una charla con una boluda anoréxica que escribió un libro contando cómo vomita. (“Abzurdah”) ANTES La gente esperaba poder conocer a García Márquez o Ernesto Sábato. AHORA La gente espera en fila durante una hora para que una promotrola le sirva un vasito con 50 cc de agua saborizada finamente gasificada sabor pomelo. ANTES A la inauguración asistía el ministro de cultura y las más respetadas figuras de argentina y las letras en general. AHORA A la inauguración fueron el ministro de cultura, daniel scioli y las “figuras” de canal 13 (también parte del grupo empresario) Si tenés ganas podés pagar la entrada ($8 de lunes a jueves y $10 viernes/sábado/domingo) para meterte en un mar de gente que te empuja como si estuviera en el shopping en vísperas de navidad, señoras con cochecitos de bebés, familias que llevan a sus hijos de 2 años (porqué no lo llevas a la plaza?!), minas que se creen profundas porque leyeron un libro de autoayuda, una firma de ejemplares de alguien desconocido que ganó el premio clarín, pre-adolescentes que solo conocen a harry potter, y filas interminables en el stand de Fernet Branca que hacen recordar la cola de entrega de la caja PAN… para luego salir de ahí, pensando “qué culto que soy!”…. y no volver a ver un libro de cerca hasta la próxima feria del libro. Hagan lo que quieran, ustedes deciden. Yo este año no voy. Encuentro siempre mejores ofertas en el parque rivadavia(OK)
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