Sabés, hoy se me dio por pensar que soy una tonta a vapor, con locomotora incluida.... Abrí la ventana y mirando hacia afuera donde el viento nunca sopla a favor, allí donde me pongo a olvidarte y termino recordándote aún más y extrañando tanto tu risa casi cínica, esa mirada iluminada no tan triste ya, esa voz que endulza con su tono suave y perfumado, momentos irrenunciables. Tu compañía irresistible llena de cosas nuevas, haciéndome notar que al mundo le ha cambiando algo; se me hace vital escuchar tu risa desbocada. Alguien a quien contar esas cosas que llegan como un riachuelo a recargar de energías mis orillas pobladas de miedos. Soy cobarde,lo soy, lo asumo cabalmente mas no orgullosamente, pues la luna y yo sabemos que sólo quisiera que me llevaras en tu delirio inmenso, pues ese par de fantasmas que están conmigo desde que surgiste de la nada acompañado de los sonidos del silencio en los cuales me pierdo, no me dejan pensar en otra cosa que no sea en vos. ¿Sabés? No te miento, te digo esto porque tengo miedo y sé que estoy perdiendo a pulsos el corazón, pero te juro que no sé hablar con la razón, tan sólo con el alma. Creeme que he hecho de todo para sacar de mí esa idea tonta de querer escuchar en tu sonrisa algún te quiero. Me he parado de cabeza durante horas para poder vomitar y expulsar esa parte de mí que no sé en donde diablos se esconde; haciendo meditación Zen pero sin conseguir dejar mi mente en blanco, porque se me oscurece con tus ojos de abismo. También he recurrido al artilugio de taparme los ojos y oídos tarareando una canción insoportable como una nena que se rehúsa a someterse a la realidad, pero al cerrar los ojos me he tropezado con una pared y el golpe me ha hecho recordarte de nuevo. Llorando, desnudándome de todo los mantos que me protegen del frio que nace de mis huesos y entrañas...Sí, lo he intentado... Juro que lo he intentado, quizás torpemente; lo más probable que con mucho desgano, pero quien puede decir que no, si es en lo único en que gasto las pocas neuronas que aún pueden trabajar sin cobrar horas extra hasta en días feriados. Manejar semejante atrocidad no es tarea fácil, la coordinación entre las diferentes partes de mi organismo con el objetivo principal del olvido es casi imposible.Debo aceptar la dulce e irremediable condena de que no me necesitás. Decía el genial Benedetti: *"...mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites". *Pues suena seductor que a uno lo utilicen sin tener una razón anunciada, - es como un juego en la oscuridad, emocionante y cruel- pero seamos francos:¿cuánto tiempo se puede sostener??? Tantas palabras, quizás palabras estériles, (la mayoría de las veces lo son),con el sólo fin que logres entender y sientas: que te amo!!
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