El 23 de abril fue el día del libro o el día del idioma, según en el país en el q te encuentres, y contando con esta gran herramienta que es Internet, llegue a estas palabras de Ivonne de Bordelois una importante ensayista y poeta y decía así: “Es una lucha vital: quien no habla bien su lengua no ha aprendido a vivir” y me puse a pensar en cuanta certeza tienen estas palabras. Yo como comunicador estoy obligado a analizar esto desde mi rol y pensar si conozco bien mi idioma como para poder transmitirla. Hay gran cantidad de palabras en nuestro idioma y lamentablemente usamos tan pocas, las cortamos o no medimos la magnitud verdadera de la palabra. Por ejemplo, no quiero generalizar, pero muchos dicen “te amo” o “te odio” con la misma facilidad con la que compran una golosina, sin pensar en todo el torbellino de sentimientos que estas palabras tan cortas incluyen. La velocidad en la que vivimos influye mucho a la hora de comunicarnos, la imagen le ha ganado mucho espacio a las palabras, como una ironía de la vida el avance de la tecnología nos lleva cada vez mas a comunicarnos con jeroglíficos o iconos como lo hacían nuestros antepasados. En Una entrevista de pagina 12 a Ivonne de Bordeloise le preguntaban con respecto a la velocidad de la comunicaciones: –Al analizar el lenguaje que prevalece en el chat, usted descubrió que, a veces, al acortar lo escrito se recupera el origen de las palabras, como sucede con noche, que se escribe “nox”, igual que en el nominativo del latín. ¿Cómo explica que suceda esto? –Aunque sea azaroso, en la búsqueda de la reducción al núcleo de la palabra muchas veces se comprueba que la evolución fonética no es arbitraria sino que se corresponde con ciertos mecanismos biológicos y ciertos fenómenos fonéticos que son universales. Necesariamente, los chicos, al desandar ese camino para acortar la palabra, llegan al nox, pero también es cierto que sonó la flauta por casualidad (risas), pero no deja de ser notable e interesante. Yo pongo el ejemplo de las lenguas semíticas, donde la grafía excluye las vocales y la gente tiene que imaginar cuáles son las vocales que faltan. Y eso, a veces, produce grandes ambigüedades. El mecanismo es absolutamente natural en las lenguas humanas; la gente quiere condensar la información escrita que es tan complicada, que es cara, que es lenta, que comparada con la palabra oral siempre pierde en velocidad. Hemos desarrollado para aumentar la velocidad una gran cantidad de palabras tomadas de otros idiomas, sobretodo del ingles, y le hemos dado usos nuevos a frases que nunca antes nadie hubiera pensado que podría tener ese uso también, y no imaginemos lo que deben pensar si nos escucharan el mismo Cervantes o Gracilazo de la Vega. Hemos llegado al punto en que los hispanos parlantes no nos entendemos. Yo desde acá, este mi humilde blog forero, propongo que todos tomemos conciencia sobre la riqueza que tiene nuestro idioma. Y espero de todo corazón no haber tenido errores de ortografía así mi cruzada no se desploma por completo jeje
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