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| De los poetas contemporáneos es mi favorito. hoy en especial me identifico con este poema y quiero compartirlo con quien tenga ganas de leerlo. Se puede comentar mucho o nada sobre él,pero el sentimiento que nos deja es innegable... Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y la definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica los paros cardíacos y de las endemias y las academias defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como un certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría. Mario Benedetti COMENTARIO A veces la vida se parece a una guerra. A veces la paz tan defendida, es la de los cementerios, el tedio de rutinas. Aun en el desasosiego de la lucha es posible cavar y arrinconarnos, atrincherarnos y resistir blandiendo una alegría. La alegría de veras, no se confunde con la mueca caricaturesca del "está todo bien", ni la risa grotesca de la diversión mediática. Tampoco es el trofeo de los vencedores. La alegría es pequeña y es íntima. No está en guerra con los sinsabores, es más bien parecida a una tregua donde abreva la fuerza y la templanza. A la alegría se llega como a un encuentro azaroso y presentido. Cuando nos toma por sorpresa parece que fuera parte de nuestra naturaleza, que responde a la lógica de la existencia: que ella está y sólo se trata de reconocerla y hacerla nuestra. Y no es cierto. La alegría se construye, se defiende y se reclama, se destruye, se desarma, se roba y se mata; se reconquista, se transmite y se comparte. La gravedad de los diagnósticos es una amenaza y a veces un colapso para la alegría. Pero hay una extraña coincidencia que el ejercicio de la medicina reconoce, una "casualidad permanente": la enfermedad irrumpe en un campo abonado por la tristeza, un desierto de alegría es el paisaje más frecuente que antecede a la guerra de las entrañas. La defensa de la alegría es una posición que releva al cuerpo de las batallas que hay que librar en la vida con las mejores armas: las palabras, el pensamiento y los actos. Habilitar al paciente para que recupere su puesto y la defienda es ayudar a localizar su trinchera, desatando esa alegría convicta y maniatada, que no se rinda, que no renuncie ni se traicione. Con la alegría y con las penas se aprende la aritmética dura de la vida: uno se entera con los que puede contar. Aun en las inevitables derrotas, puede existir la entrañable alegría de descubrir a quien elije la misma trinchera y nos dice: .. usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo. Cuando la capacidad para la alegría se recupera, luego de una caída brutal en la aflicción y el padecimiento (esas transitorias muertes subjetivas que nos desalojan de lo que creíamos ser o tener en la vida), las alegrías ya no son las mismas. Nosotros tampoco. Tanto la intensidad, la oportunidad y el objeto mismo de la alegría, la manera de sentirla, expresarla o reconocerla, suelen tener cambios tan notables que el primer sorprendido es uno mismo. Puede que por un tiempo, la alegría aparezca teñida del nublado sepia del desengaño, pero lo fundamental es un decisivo cambio del umbral que se atraviesa para acceder a su gracia. La humildad de las pequeñas alegrías cotidianas constituye una inesperada recompensa, un botín impensado de las batallas más duras. Hay una redimensión de la vida que se gana no por el camino del éxito garantizado sino por no haber sucumbido en la desgracia. en verdad nunca se sabe si "al alba cantarán los nuevos sueños"
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![]() Ay qué frío me da tu palabra;vos no te hacés entender,es una especie jodida la tuya; la mía también pero me cuesta creer...me cuesta entender... |
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| Barto... no puedo dejar de leerte. Me fascinan tus expresiones y sentimientos. Que lindo haber encontrado este Foro...
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