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 | 3 empanadas... | | | |
En el subte Hola! Mi nombre es y tengo 3 años de casado con una mujer muy sensual. El sexo siempre ha sido nuestra obsesión y hemos hecho ya algunos intercambios y algunas orgías. Recuerdo que un día mientras leíamos una historia en una revista swinger, encontramos un relato de un hombre que decía que a su mujer le gustaba subirse al subte para que la tocaran, la historia nos excitó mucho.
Mi esposa recordó que cuando era estudiante tomaba el subte en una estación que a esa hora siempre estaba a full, no le quedaba otra que subirse, en ese tiempo a ella no le gustaba pero no tenía otro remedio que aceptarlo, a veces se atrevían a meterle la mano por debajo de la falda justo antes de que ella se bajara. Pero esta historia la había calentado mucho y me comentó que le gustaría que la tocaran de nuevo pero que ahora lo disfrutaría.
La siguiente semana cuando yo me iba al trabajo ella se puso a averiguar cuáles estaciones estaban más llenas y a qué hora. Ella se metía en los vagones más llenos con ropa provocativa y casi siempre alguien se colocaba detrás de ella para tocarla o para pegar su pene contra sus nalgas. Por la noche ella me contaba lo que había hecho y yo me calentaba a más no poder. Me contó una vez que un tipo le había metido la mano por debajo de la falda y se había atrevido a meterle un dedo, me mostró su bombachita manchada con sus jugos ya secos, pero se alcanzaba a apreciar que ella de verdad lo había disfrutado. Me dijo que quería que yo viera las cosas que le hacían.
Yo solo podía acompañarla los fines de semana, pero los sábados y domingos el subte no se llena tanto. Entonces decidí tomarme un día (avisando en el trabajo que estaba enfermo) y salimos temprano para abordar el vagón desde la primera estación ya que más adelante era prácticamente imposible subirse. Me coloqué junto a ella para observar lo que hacía todo el que se pusiera detrás de ella, y como era la hora pico estaba rodeada por todos lados. Atrás estaba un hombre de unos 40 años que le acomodo la verga entre las cachas de inmediato, poniendo cara de boludo. Mi esposa, la muy turra, le frotaba el pene con el culo pero el nunca se atrevió a meterle mano, lo más seguro es que se cohibió al ver que yo estaba atento a lo que pasaba. Él se tuvo que bajar a empujones y otro de inmediato tomó su lugar.
Yo opté por mirar hacía otro lado para dejarlo actuar. Después de dos estaciones volteé para ver lo que ocurría y su mano estaba acariciando el culo de mi esposa por encima de la falda, pero al darse cuenta de que lo estaba viendo de inmediato, quitó la mano. Lo intentamos de nuevo regresando a la terminal pero siempre pasaba algo similar. En casa me contó que algunos se atrevieron a acariciarle las piernas y a subir la mano poco a poco, pero cuando yo los miraba ellos se apartaban. De más está decir que yo estaba muy excitado y terminamos garchando como locos!. parecido a la realidad es pura coincidencia
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