|
|
|
| | |||||||
| Blogs | | | Feeds RSS | | | Arcade | | | Buscar | | | Posts de hoy | | | Marcar como leído | | |
| Off Topic Lo que no sabés donde va... Metelo acá |
| | LinkBack | Herramientas | Calificar discusión |
|
#1 (Link directo)
| ||||
| ||||
| Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontré enterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro. A mi no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre. Saqué las monedas y las lustré. Estaban tan sucias las pobres... Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando... Constituían en si mismas una verdadera fortuna. Sólo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podrían comprar con ellas. Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte...no era mi caso... Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener él; un miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él. Me dio tanto fastidio que lo maté... Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a mi no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso si, no soporto la gente codiciosa...
_____________________________________________________________________
![]() Tenés la receta justa para hacerme sonreír, sabés lo que me asusta, sabés lo que me gusta estar con vos... |
|
|
#2 (Link directo)
| ||||||||||||||||||||||||
| ||||||||||||||||||||||||
| Me hace acordar a un cuento de Bucay de "Recuentos para Demian". El mismo es "una idea de B. Rarneesh, en Los Tres Tesoros" (de la época en que Bucay citaba sus fuentes El cuento es "El círculo del 99"... Comienza así: Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traerel desayuno y despertar al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una gran sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día, el rey lo mandó llamar. -Paje -le dijo- ¿Cual es el secreto? -¿Que secreto, Majestad? -¿Cual es el secreto de tu alegría? -No hay ningún secreto, Alteza. -No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira. -No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto. -¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿por qué? -Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz? -Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado. -Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando... -Vete, vete antes de que llame al verdugo! El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana. -¿Por qué él es feliz? -Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo -¿Fuera del círculo? -Así es. -¿Y eso es lo que lo hace feliz? -No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz. -A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz. -Así es. -Y él no está. -Así es. -¿Y cómo salió? -Nunca entró! -¿Qué círculo es ese? -El círculo del 99 -Verdaderamente, no te entiendo nada. -La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos. -¿Cómo? -Haciendo entrar a tu paje en el círculo -Eso, obliguémoslo a entrar. -No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo. -Entonces habrá que engañarlo. -No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solito, solito. -¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad? -Si, se dará cuenta. -Entonces no entrará. -No lo podrá evitar. -¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir? -Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo? -Sí -Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99! -¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso? -Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche. -Hasta la noche. Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentrode la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía:
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos los lados y entró en su casa. Desde afuera escucharon la tranca de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contendio en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían: Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas: Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis... y mientras sumaba 10, 20, 30, 40, 50, 60... hasta que formó la última pila: 9 monedas!!! Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso, y finalmente la bolsa. "No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja. -Me robaron -gritó- me robaron, malditos!!! Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro. "solo 99". "99 monedas. Es mucho dinero", pensó Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no. El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que asomaban sus dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extraque recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. "Doce años es mucho tiempo", pensó Quizás pudiera pedirle a sus esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en el palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. Era demasiado tiempo!!! Quizá pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comida todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender... vender... vender... Estaba haciendo calor. Para qué tanta ropa de invierno? Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien. El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99... ...Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y de pocas pulgas. -Qué te pasa? -Preguntó el rey y de buen modo. -Nada me pasa, nada me pasa. -Antes, no hace mucho, te reías y cantabas todo el tiempo -Hago mi trabajo, no? Que querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor. Seguido al cuento, el diálogo (puesto que el libro trata de Demian como paciente de un terapeuta) entre Demian y "El Gordo" sigue:
| ||||||||||||||||||||||||
|
#3 (Link directo)
| ||||
| ||||
| muy bueno el cuento.......yo conozco una persona que es asì......... mejor ni mencionarla.
_____________________________________________________________________
|
| Herramientas | |
| | ||||
| Discusión | Iniciada por | Foro | Respuestas | Último post |
| La íronía de mi vida | Martin_Tripa | Literatura | 4 | 09-ene-2008 14:17 |
| 04/01/07 Y en qué lugar, habrá consuelo para mi locura, esta ironía con qué se cura.. | Flakonet | Fotos Frikis | 4 | 07-feb-2007 10:09 |
| Un toque de David Blaine | JBcba | Videos Frikis | 0 | 18-oct-2006 13:39 |
| Puestas de sol... un toque de calma | Flakonet | Fotos Frikis | 5 | 10-oct-2006 12:44 |
| |