
Iniciado por
doña florinda
Directivos, profesores, familias, compañeros. Hoy me encuentro frente a ustedes para decir unas palabras sobre todo lo que vivimos a lo largo de estos años, sobre aquellos recuerdos que siempre vamos a llevar dentro de nosotros. Como aquel primer día cuando teníamos sólo 13 años, algunos se conocian desde hace más tiempo. Entrábamos en primer año con miradas inocentes y con un poco de miedo y respeto a los "grandes" de quinto, y nos parecía que jamás iba a llegar.
Pero lo hicimos, acá estamos, todos más grandes esperando sólo un poco más para el futuro que nos avecina. Ese gran gigante que nos emociona y a la vez nos asusta y que llegó a nosotros para que dejemos de ser chicos y empecemos a mostrarnos como adultos.
En un fragmento de un poema de Jorge Luis Borges dice “Cada una de las personas que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejaron nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”. Ustedes, mis amigos, son las hojas de mi árbol, se posaron en él el primer día que me saludaron y continuarán en él por siempre; muchas hojas se han volado, buscando el próximo árbol en donde posarse, pero su recuerdo jamás sera borrado de nosotros. De ustedes me llevo todo el gran cariño que me dieron, las sonrisas, las grandes mañanas que pasamos juntos, las salidas, el memorable viaje a Colón, entre tantas otras hazañas y travesuras que realizamos juntos.
Me acuerdo de tercer año, el año en el que más nos afianzamos como grupo, el año en el que tuvimos ese hermoso viaje a Entre Ríos que marcó un antes y un después en el curso. ¿Se acuerdan de todo lo que tuvimos que hacer para llegar a él? Las rifas, los alfajores. Finalmente lo logramos, como nos sucedió con la fiesta este año, a pesar de haber tenido que luchar contra viento y marea para lograrla y de habernos peleado mil veces, la logramos porque al fin de cuentas siempre triunfó nuestra amistad y nuestro interés en lograr una mejoría para el curso.
Por todo esto chicos y por mucho más, por las mil veces que estuvieron para jugar al volley, para salir, para hablar, es la razón principal por la que estoy acá; para conmemorar estos cinco años inolvidables de amistad, para decirles gracias desde el fondo de mi corazón. Gracias por cada abrazo, por cada foto, por cada fordo, Jimmy, por cada risa. Sepan que aunque el gigante futuro esté finalmente tocando mi puerta cada uno de ustedes se va conmigo en mi corazón porque uno nunca debe dejar de darle crédito a la gente que lo hizo crecer, madurar y ser lo que es. Nuevamente gracias chicos, gracias quinto… ¡Gracias egresados!