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Fue escrito por Pessoa, un escritor portugues, considerado uno de los mas influyentes de Portugal y de Europa. Y con razon, muy pocas veces encuentro poemas que me hagan sentir ...


Resultados 1 al 4 de 4

Tema: Tabaqueria (de Fernando Pessoa)

  1. #1
    Fecha de Ingreso
    agosto-2006
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    4,043

    Predeterminado Tabaqueria (de Fernando Pessoa)

    Fue escrito por Pessoa, un escritor portugues, considerado uno de los mas influyentes de Portugal y de Europa. Y con razon, muy pocas veces encuentro poemas que me hagan sentir identificado, Tabaqueria es una de ellas. Espero que les guste


    Tabaquería (las resaltadas son las que me pegaron mucho)


    No soy nada.
    Nunca seré nada.
    No puedo querer ser nada.
    Fuera de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.


    Ventanas de mi cuarto,
    del cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe quién es
    (y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
    dais al misterio de una calle constantemente cruzada por gente,
    una calle inaccesible a todos los pensamientos,
    real, imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
    con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y los seres,
    con la muerte poniendo humanidad en las paredes y las canas de los hombres,
    con el destino guiando la carroza de todo por la carretera de nada.



    Hoy estoy vencido, como si supiese la verdad.
    Hoy estoy lúcido, como si fuese a morir
    y no tuviese más hermandad con las cosas
    que una despedida, vueltos esta casa y este lado de la calle
    la hilera de vagones de un tren, y una pitada de despedida
    dentro de mi cabeza,
    y un sacudón de mis nervios y un crujido de huesos al arrancar.
    Hoy estoy perplejo, como quien ha pensado y creído y olvidado.
    Hoy estoy dividido entre la lealtad que debo
    a la tabaquería del otro lado de La calle, como cosa real por fuera,
    y la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.


    Fracasé en todo.
    Como me hice ningún propósito, quizá todo fuera nada.
    De la enseñanza que me dieron
    escapé por la ventana del fondo de la casa.
    Fui al campo con grandes propósitos
    pero solo encontré hierbas y árboles,
    y cuando había gente era igual a los demás.


    Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?


    ¿Qué sé yo de lo que seré, yo que no sé qué soy?
    ¿Ser lo que pienso? ¡Pero si pienso que soy tantas cosas!
    ¡Y tantos piensan que son lo mismo que no puede haber tal cantidad!


    ¿Genio? En este momento
    cien mil cerebros se conciben en sueños tan genios como yo,
    y tal vez la historia no señale ni a uno,
    ni de tantas conquistas futuras quede más que estiércol.
    No, no creo en mí.
    ¡En todos los manicomios hay locos chiflados por tantas certezas!
    Yo que no tengo ninguna certeza, ¿Estoy menos o más errado?


    No, ni en mí...
    ¿En cuantas buhardillas y no-buhardillas del mundo
    sueñan a esta hora genios-para-sí-mismos?
    ¿Cuántas aspiraciones nobles y altas y lúcidas
    -sí, verdaderamente nobles y altas y lúcidas,
    y quién sabe si no realizables-
    no verán nunca la luz del sol real ni llegarán a oídos de nadie?
    El mundo es del que nace para conquistarlo
    y no de quien sueña que puede conquistarlo, por mucha razón que tenga.
    He soñado más de lo que soñó Napoleón.
    He apretado contra el pecho hipotético más humanidad que Crísto,
    He hecho en secreto filosofías que no escribió ningún Kant.
    Pero soy, y acaso siempre seré, el de la buhardilla;
    siempre seré el que nació para eso;
    siempre seré solo el que tenía cualidades;
    siempre seré el que esperó que le abriesen la puerta ante una pared sin puerta,


    Y cantó la copla del Infinito en un gallinero,
    y oyó la voz de Dios en un pozo ciego.
    ¿Creer en mí? No, ni en nada.
    Derrámeme la naturaleza sobre la cabeza ardiente
    su sol, su lluvia, el viento que me revuelve el pelo,
    y lo demás que venga si viene o tiene que venir, o que no venga.
    Esclavos cardíacos de las estrellas,
    conquistamos el mundo antes de levantarnos de la cama;
    pero despertamos y el mundo es opaco,
    nos levantamos y es ajeno,
    salimos de la casa y es la tierra entera,
    más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
    (¡Come chocolates, pequeña;
    come chocolates!
    Mira que no hay en el mundo más metafísica que los chocolates.
    Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
    ¡Come, pequeña sucia, come!
    ¡Ojalá yo pudiese comer chocolates tan de verdad como los comes tú!
    Pero yo pienso y, al quitar el papel de plata, que es hoja de estaño,
    tiro todo al suelo, como he tirado la vida.)


    Pero de la amargura de lo que no seré nunca queda al menos
    la caligrafía rápida de estos versos,
    cuarteado pórtico hacia lo Imposible.
    Pero al menos me consagro un desprecio sin lágrimas,
    noble al menos en el amplio gesto con que arrojo
    la ropa sucia que soy, sin papel, al curso de las cosas,
    y me quedo en casa sin camisa.


    Me acerco a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
    Veo los comercios, veo las aceras, veo los coches que pasan,
    veo los vestidos entre vivos que se cruzan,
    veo los muebles que también existen,
    y todo me pesa como una condena al destierro,
    y todo es extranjero, como todo.


    Viví, estudié, amé y hasta crecí,
    y hoy no hay mendigo al cual no envidie sólo porque no es yo.
    Le miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
    y pienso: quizá nunca hayas vivido ni estudiado ni amado ni creído
    (porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
    quizás hayas existido apenas como una lagartija a la que cortan el rabo
    y es rabo meneándose más acá del lagarto.
    Hice de mí lo que no supe,
    y lo que podía hacer de mí no lo hice.
    El disfraz que me puse estaba equivocado.
    Pronto me tomaron por quien no era, y por no
    desmentirlo me perdí.
    Cuando quise quitarme la máscara
    estaba pegada a la cara.
    Cuando la quité y me miré al espejo
    ya había envejecido.
    Estaba borracho, no sabía llevar el disfraz que no me había quitado.
    Arrojé la máscara y dormí en el guardarropa
    como un perro que la gerencia tolera
    porque es inofensivo.
    Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.


    Esencia musical de mis versos inútiles,
    quién me diera encontrarte como cosa que yo hiciese,
    en vez de quedarme siempre frente a la Tabaquería de enfrente,
    pisoteando la conciencia de estar existiendo
    como si fuera la alfombra con que tropieza un borracho
    o una esterilla que robaron los gitanos y no valía nada.


    Pero el dueño de la Tabaquería sale a la puerta y se queda en la puerta.
    lo miro con la incomodidad de la cabeza mal colocada
    y con la incomodidad del alma que está malentendiendo.


    Morirá él y moriré yo.
    Él dejará el cartel y yo dejaré versos.
    Llegado un tiempo morirá el cartel también, y también los versos.
    Tiempo después morirá la calle donde estaba el cartel
    y la lengua en que fueron escritos los versos.
    Después morirá el planeta giratorio en donde había pasado todo esto.
    En otros satélites de otros sistemas algo así como gente
    seguirá haciendo algo así como versos y viviendo debajo de algo así como carteles.


    Siempre una cosa frente a otra,
    siempre una cosa tan inútil como otra,
    siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
    siempre el misterio del fondo tan cierto como el sueño del misterio de la superficie,
    siempre esto o siempre lo otro o ni una cosa ni la otra.


    Pero un hombre entra en la Tabaquería
    y la realidad plausible cae de pronto sobre mí.
    Me incorporo a medias, enérgico, convencido, humano,
    para tratar de escribir estos versos en que digo lo contrario.
    Enciendo un cigarrillo mientras pienso en escribirlos
    y en el cigarrillo saboreo la liberación de todos los pensamientos.
    Sigo el humo como un trayecto propio
    y gozo, en un momento sensitivo y competente,
    la liberación de todas las especulaciones
    y la conciencia de que la metafísica es consecuencia de estar de mal humor.
    Después me reclino en la silla
    y sigo fumando.
    Mientras el destino me lo conceda, seguiré fumando.
    (Si me casase con la hija de mi lavandera
    a lo mejor sería feliz.)
    Visto lo cual, me levanto de la silla. Voy hasta la ventana.
    El hombre sale de la Tabaquería.
    Ah, lo conozco: es ese Esteves sin metafísica.
    (El dueño de la Tabaquería sale a la puerta.)
    Como por instinto divino Esteves se gira y me ve.
    Me saluda con un gesto, yo le grito ¡Chau, Esteves!, y el universo
    se me reconstruye sin ideal ni esperanza, y el dueño de la Tabaquería sonríe.

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  3. #2
    Avatar de BARTOLA
    BARTOLA no está en línea Atrapada en la libertad
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    Predeterminado

    Este poema es de una profundidad que me excede... Toca tantas fíbras íntimas a la vez que conmueve de una menera casi dolorosa, convocó en mi mente innumerables imágenes, de soledad, desasosiego, futilidad, tristeza. De la casi inexistente frontera entre lo real y lo imaginario...

    Morirá él y moriré yo.
    Él dejará el cartel y yo dejaré versos.
    Llegado un tiempo morirá el cartel también, y también los versos.
    Tiempo después morirá la calle donde estaba el cartel
    y la lengua en que fueron escritos los versos.
    Después morirá el planeta giratorio en donde había pasado todo esto.
    En otros satélites de otros sistemas algo así como gente
    seguirá haciendo algo así como versos y viviendo debajo de algo así como carteles.

    Esta estrofa en especial, me tocó muy hondo, me hizo pensar en lo efímero de la existencia humana, en cuál es el sentido de tanta lucha cotidiana... tanto afanarse día a día... para qué??'

    Bueno Luzao, excelente el material que elegiste, ahora bien, deduzco que tu estado de ánimo no es el mejor si decís sentirte identificado con este poema...

    Saludos

    Tenés la receta justa para hacerme sonreír, sabés lo que me asusta, sabés lo que me gusta estar con vos...

  4. #3
    Avatar de otrodiaparaser_80
    otrodiaparaser_80 no está en línea Alma Celeste
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    septiembre-2006
    Mensajes
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    Predeterminado

    muy bueno, realmente muy bueno luzao....................


    si, pega mucho...................................
    Quiero tener tu presencia, quiero que
    estés a mi lado no quiero hablar de la
    lucha si no estamos preparados ...

  5. #4
    Fecha de Ingreso
    agosto-2006
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    4,043

    Predeterminado

    Cita Iniciado por BARTOLA Ver Mensaje
    E[COLOR="Green"][SIZE="3"][FONT="Georgia"]
    Bueno Luzao, excelente el material que elegiste, ahora bien, deduzco que tu estado de ánimo no es el mejor si decís sentirte identificado con este poema...

    Saludos

    Na, aunque estuviera en mi mejor estado de animo, iba a sentirme identificado igual. Pero no refleja lo que siento en el momento...

    Me alegro que les haya gustado mucho.

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