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Mañana Empieza Hoy
Al terminar su relato, Juanillo pareció entristecerse de repente. -pensó-. ¡Pobre chica! - penso - Cuánta locura y fanatismo hay en éstas paredes. Ésa chiquilla lo que necesitaba era seguramente un médico y un amor… y yo ¿qué tengo? nada. Mi vida es ésta lúgubre cárcel y estos locos Dominicos…
Azaak estaba leyendo en los ojos de aquel buen hombre. Él era el encargado de alimentarles, custodiarles, pero también de torturarles. Era... |