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25-ene-2008, 03:08
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Predeterminado Los Siete Pecados Capitales

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Los "Siete Pecados Capitales", son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas Cristianas católicas para educar e instruir a los seguidores sobre moralidad. La Iglesia católica romana divide los pecados en dos categorías principales: los "veniales", aquellos que son relativamente menores y pueden ser perdonados a través de cualquier sacramento de la Iglesia; y los "mortales", los cuales, al ser cometidos, destruyen la vida de gracia y crean la amenaza de condenación eterna a menos que sean absueltos mediante el sacramento de la confesión, o siendo perdonados después de una perfecta contrición por parte del penitente. Comenzando a principios del siglo XIV, la popularidad de los Siete Pecados Capitales como tema entre los artistas europeos de la época eventualmente ayudó a integrarlos en muchas áreas de la cultura y conciencia Cristiana a través del mundo.




Los 7 pecados capitales por El Bosco


[font=Times]Listados en el mismo orden usado por Gregorio I, el Magno en el siglo VI y después por Dante Alighieri en la Divina Comedia, los Siete Pecados Capitales son los siguientes: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Cada uno de los Siete Pecados Capitales tiene un opuesto correspondiente en las Siete Virtudes. Así mismo, el octavo pecado capital Vanagloria fue eliminado por Santo Tomás de Aquino.

Las siete virtudes son las siguientes:
* Humildad (Latín, humilitas) contra el pecado de soberbia
* Generosidad (Latín, liberalitas) contra el pecado de avaricia
* Castidad (Latín, castitas) contra el pecado de lujuria
* Paciencia (Latín, patientia) contra el pecado de ira
* Templanza (Latín, frenum) contra el pecado de gula
* Caridad (Latín, humanitas) contra el pecado de envidia
* Diligencia (Latín, industria) contra el pecado de pereza

Lujuria (Latín, luxuria)



La lujuria es usualmente considerada el pecado que incluye pensamientos o deseos obsesivos o excesivos de naturaleza sexual. La lujuria insatisfecha puede llevar a compulsiones sexuales o sociológicas y/o transgresiones incluyendo (pero no limitadas a) adicción al sexo, adulterio y violación.

Gula (Latín, gula)



Actualmente la gula o glotonería se identifica como el consumo excesivo de comida y bebida, aunque en el pasado cualquier forma de exceso podía caer bajo la definición de este pecado. Marcado por el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria, la gula también incluye ciertas formas de comportamiento destructivo. De esta manera el abuso de substancias o las borracheras pueden ser vistos como ejemplos de gula.

Codicia/Avaricia (Latín, avaritia)



La codicia es, como la lujuria y la gula, un pecado de exceso. Sin embargo, la codicia (vista por la Iglesia) aplica sólo a la adquisición de riquezas en particular. Tomás de Aquino escribió que la codicia es "un pecado contra Dios, al igual que todos los pecados mortales, en lo que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales."

Ira/Enojo (Latín, ira)



La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio. La ira es el único pecado que no necesariamente se relaciona con el egoísmo y el interés personal (aunque uno puede tener ira por egoísmo, por ejemplo, por celos).

Envidia/Celos (Latín, invidia)



Como la codicia, la envidia se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones: Primero, la codicia está más asociada con bienes materiales, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta.

Soberbia/Orgullo (Latín, superbia)



En casi todas las listas, el orgullo es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros.

Pereza (Latín, acidia)



La pereza es el más “metafísico” de los Pecados Capitales en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. Es también el que más problemas causa en su denominación. La simple “pereza”, más aún el “ocio”, no parecen constituir una falta. Hemos preferido, por esto, el concepto de “acidia” o “acedía”. Tomado en sentido propio es una “tristeza de ánimo” que nos aparta de las obligaciones espirituales o divinas, a causa de los obstáculos y dificultades que en ellas se encuentran. Bajo el nombre de cosas espirituales y divinas se entiende todo lo que Dios nos prescribe para la consecución de la eterna salud (la salvación), como la práctica de las virtudes cristianas, la observación de los preceptos divinos, de los deberes de cada uno, los ejercicios de piedad y de religión. Concebir pues tristeza por tales cosas, abrigar voluntariamente, en el corazón, desgano, aversión y disgusto por ellas, es pecado capital. Tomada en sentido estricto es pecado mortal en cuanto se opone directamente a la caridad que nos debemos a nosotros mismos y al amor que debemos a Dios. De esta manera, si deliberadamente y con pleno consentimiento de la voluntad, nos entristecemos o sentimos desgano de las cosas a las que estamos obligados; por ejemplo, al perdón de las injurias, a la privación de los placeres carnales, entre otras; la acidia es pecado grave porque se opone directamente a la caridad de Dios y de nosotros mismos. Considerada en orden a los efectos que produce, si la acidia es tal que hace olvidar el bien necesario e indispensable a la salud eterna, descuidar notablemente las obligaciones y deberes o si llega a hacernos desear que no haya otra vida para vivir entregados impunemente a las pasiones, es sin duda pecado mortal


Castigos

Según The Picture Book of Devils, Demons and Witchcraft (Libro de imágenes de Diablos, Demonios y Hechicería), por Ernst y Johanna Lehner (Dover Publications, 1971), cada pecado tiene un castigo específico en el Infierno.

Avaricia: Colocado en aceite hirviendo.
Envidia: Sumergido en agua helada.
Gula: Forzado a comer ratas, sapos, lagartijas y serpientes vivas.
Ira: Desmembramiento.
Lujuria: Asfixiado en fuego y azufre.
Soberbia: La rueda. (método de suplicio empleado en Europa durante la época moderna.)
Pereza: Arrojado a una fosa con serpientes.


Asociaciones con demonios

En 1589, Peter Binsfeld asoció cada pecado con un demonio, que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. Según "La Clasificación de los Demonios por Binsfield", la correspondencia era la siguiente:

* Lucifer: Orgullo
* Mammon: Avaricia
* Asmodeo: Lujuria
* Leviatán: Envidia
* Beelzebub: Gula
* Satanás: Ira
* Belphegor: Pereza

También existen otros demonios que incitan a pecar, como los íncubos y súcubos que incitan a la lujuria.

Pecados capitales - Wikipedia, la enciclopedia libre

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