Encierro y viento.
Llega la noche del domingo
y la melancolía recorre cada vena,
suspirando mil delitos en gritos que ensordecen.
Las olas del mar en calma.
Solo es un susurro del alma
que encadenado pide a gritos libertad.
Silencio eterno tras las rejas de las soledades,
que descaradas se vuelven dueñas de cada sentimiento,
sentimiento oculto que ruega a los cielos un poco de luz.
un destello en el espejo azul,
ese que solíamos ver en cada amanecer,
con nuestros cuerpos desnudos sobre el arena,
esos cuerpos que luego de atravesar el acantilado,
murieron en un vuelo de ángeles vacíos!
Y cando los ojos se enreden con nuestras voces
y podamos decir te amo, con una simple mirada,
Habrá llegado el sol de nuestros días sin deshielo.
Mientras tanto,
cuaderno a rallas que entre sombras se escribe a diario,
plumas vacías de tinta que, con sangre, continúan la historia,
relatan el final.